Terapia del Lenguaje

En la fonoaudiologia, el terapeuta apropiado trabajará con el niño individualmente, en un pequeño grupo o directamente en un aula de clase para sobrellevar las dificultades que incluye cada trastorno en particular.

Los terapeutas utilizan una variedad de estrategias incluyendo:

  • Actividades de intervención del lenguaje. En estos ejercicios el Patólogo del Habla y del Lenguaje interactuará con un niño jugando y hablando. El terapeuta puede utilizar fotos, libros, objetos o eventos actuales para estimular el desarrollo del lenguaje. El terapeuta también puede pronunciar correctamente las palabras como ejemplo y utilizar ejercicios de repetición para fortalecer el habla y los mecanismos del lenguaje.
  • Terapia de la articulación. Los ejercicios de articulación o producción de los sonidos incluyen la pronunciación correcta de sonidos y silabas por parte del terapeuta generalmente durante actividades de juego. El terapeuta le demostrará físicamente al niño cómo emitir ciertos sonidos como el sonido de la “r” y cómo mover la lengua para producir ciertos sonidos.
  • Terapia oral y motora de la alimentación. El terapeuta utilizará una variedad de ejercicios, incluyendo el masaje facial, y movimientos para ejercitar la lengua, labios y mandíbula que fortalecen los músculos de la boca. El terapeuta también trabajará con diferentes texturas y temperaturas de alimentos para incrementar la atención oral del niño mientras come y traga.

¿Cuándo es necesaria la terapia del Lenguaje o Miofuncional?

Los niños pueden necesitar fonoaudiología por una variedad de razones:

  • Problemas de audición anatomicas o fisiologicas.
  • Retrasos cognitivos (intelectuales) u otros retrasos del desarrollo.
  • Musculatura oral débil y/o con bajo tono muscular.
  • Defectos de nacimiento como el labio y/o paladar hendido.
  • Autismo y desintegración sensorial.
  • Problemas motores del habla.
  • Problemas respiratorios (trastornos de la respiración).
  • Trastornos al tragar o disfagia.
  • Lesiones cerebrales traumáticas.

La terapia debe comenzar lo antes posible. Los niños que reciben terapia temprano en su desarrollo (aquellos menores de 3 años de edad) tienden a tener mejores resultados que aquellos que comienzan la terapia más tarde.
Esto no quiere decir que los niños mayores no se benefician de la terapia, sino que lo hacen a un ritmo más lento porque ya han aprendido otros patrones que deberán cambiar.
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